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Homeopatía

homeopatia

 

El objetivo de la homeopatía es, en general, el de estimular la fuerza vital o energía en desequilibrio potenciando las capacidades internas de reacción del organismo para así llegar a la autocuración, mediante pequeños estímulos precisos provocados por un medicamento debidamente escogido.
La homeopatía se basa en dos leyes fundamentales, que son la ley de la similitud y la ley de la infinitesimalidad.
Esta última hace referencia a que cuanto menor sea la dosis de sustancia a administrar, tanto más eficaz y profunda será su acción.
Hay tres aspectos a tener en cuenta en el tratamiento homeopático:
1. Absorción sublingual: Se deben dejar disolver los remedios homeopáticos debajo de la lengua. Esta zona enormemente irrigada permite una entrada rápida del remedio a la sangre.
2. No deben tocarse los remedios homeopáticos con las manos, con lo que se evita que puedan deteriorarse y perder efectividad.
3. La menta es totalmente incompatible con el tratamiento homeopático; productos como el mentol, el café y ciertas esencias disminuyen o suprimen la acción de la homeopatía por su efecto vasoconstrictor y porque compiten en la absorción.
Un mismo medicamento puede tratar distintas patologías.